ESPECIFICACIONES DE MASCARILLAS AUTOFILTRANTES QUE FACILITAN EL AJUSTE

 

En España, el uso de equipos de protección individual (EPI) se encuentra establecido de manera generalizada en muchos sectores industriales. Existen distintas categorías de EPI en función de la parte del cuerpo a proteger y entre ellas se encuentran los equipos de protección respiratoria (EPR). Cabe señalar que, en los últimos años, los equipos de protección respiratoria se han situado entre los EPI más utilizados en los entornos laborales con el fin de minimizar los riesgos a los que están expuestos los trabajadores.

Actualmente, debido a la crisis de la COVID-19, el uso de mascarillas se ha extendido entre la población mucho más allá del ambiente laboral  y, a menudo, su efectividad se ha puesto en entredicho.

En primer lugar, es importante conocer en qué se basa la efectividad de las mascarillas autofiltrantes contra partículas. La eficacia alcanzada por las mascarillas autofiltrantes depende principalmente de un sellado adecuado (ajuste) entre el EPR y la cara del usuario. Por lo tanto, adquiere un papel decisivo la correcta selección y colocación del equipo ya que solo así ofrecerán el nivel de protección para el que han sido diseñados y ensayados. El problema de un sellado inadecuado radica en que a medida que la protección disminuye, el riesgo aumenta y, además, de tal manera que puede pasar desapercibido con el peligro que ello conlleva.

En ocasiones resulta complicado percatarse de la importancia del ajuste del EPR, ya que no ocurre lo mismo con la efectividad de otros EPI (casco, guantes…), o al menos no de una manera tan decisiva como en el caso de los equipos de protección respiratoria filtrantes.

Las mascarillas autofiltrantes (FFP1, FFP2 y FFP3) que se comercializan en Europa se someten a una serie de controles normativos y ensayos técnicos que son los que determinan su factor de protección. Estas pruebas se realizan en condiciones controladas de laboratorio y en ellas participan individuos afeitados, formados y familiarizados con el uso de estos equipos, por lo que parece razonable plantear que, durante su uso en ambientes y atmósferas de trabajo reales, en las que intervienen muchos más factores, no se lleguen a obtener unos resultados tan óptimos como los alcanzados en el laboratorio.

Para realizar una correcta selección del modelo y/o la talla de mascarilla autofiltrante más adecuada a la morfología de cada trabajador existen dispositivos que permiten realizan un “test de ajuste”. Sin embargo, es una práctica común seleccionar en base a otros criterios como disponibilidado o precio, el modelo/talla de EPR que se proporionará a los trabajadores. En la actualidad sería impensable facilitar calzado de seguridad del número 40 a toda la plantilla, ya que como es lógico, existirá un amplio espectro de individuos con sus características y particularidades personales que harán que algunos necesiten mayor o menor talla de calzado. Por el contrario, de manera general, sí se normaliza la utilización de una misma talla/modelo de mascarilla para todos los trabajadores sin tener en cuenta que también existen diferencias morfológicas en sus caras que pueden hacer necesaria la utilización de distintas variedades de EPR.

En este sentido, la experiencia adquirida por este Instituto tras la realización de más de un millar de test de ajuste a trabajadores de diversos sectores, evaluando en dichas pruebas decenas de mascarillas autofiltrantes distintas de numerosos fabricantes, se ha observado que hay ciertas características constructivas en las mascarillas que parecen favorecer el sellado del equipo, y que se resumen a continuación:

 

  • En general, presentan mejores resultados en un mayor número de usuarios aquellas mascarillas más flexibles frente a las de mayor rigidez, salvo que estas últimas dispongan de anillo de sellado facial.
  • Es recomendable que la mascarilla disponga de clip de ajuste nasal. En este sentido se ha observado que aquellas con clip nasal metálico conservan mejor el ajuste realizado por el usuario trascurrido un tiempo, si este se compara con los clips de material plástico.
  • Existen diversos elementos que favorecen la estanqueidad del equipo, tales como: anillo de sellado facial (completo o parcial), almohadillas nasales, ...
  • Las cintas/gomas ajustables permiten realizar un ajuste más personalizado del EPR.

 

 

La imagen anterior muestra el detalle interior de parte de las mascarillas utilizadas durante las pruebas. En se pueden observar las diferentes características que incorporan los distintos modelos como los anillos de sellado, las almohadillas nasales así como la existencia, en alguno de los modelos, de cintas ajustables.

Estos resultados han sido obtenidos en base a la observación, y en ningún momento sustituyen a la realización de un test de ajuste. Sin embargo, esta relación de características puede resultar útil de cara a seleccionar la mascarilla más adecuada entre varias alternativas, tanto para entornos laborales como para la población general.

 

Actualizado 07/05/2020.